miércoles, 10 de octubre de 2012

ser(es) de allá


“¡GUISH! ¡TUUCH! ¡XIIK’!... ¡PELANÁ!”
O lo que es lo mismo: pipí, ombligo, axila e algo similar a hijo de puta. Las cuatro únicas palabras que recuerdo en maya. Retahíla de patio de escuela absurda a la que acude mi paladar a modo de conjuro protector. ¿Era posible? Quiero decir, claro que alguna vez llegué a fantasear con un encuentro así. Es más, incluso dudé seriamente de lo factible de esa probabilidad... pero no ahora y mucho menos aquí. 
Allá era posible. Allá es donde la frontera entre la historia y la leyenda no se marca —no se quiere o quizá no la hay—. Allá, tu maestra de 2º grado dedica una hora diaria a explicarte el entramado de fábulas prehispánicas que urden las supersticiones del Mayab,  con la misma convicción que la llegada de Colón. Allá, no hay barrio ni esquina sin una leyenda que lo apostille. Allá te sabes parte de un legado que nunca se fue, de unas creencias que unidas a la fe ferviente dan lugar a ese clima mestizo que tanto gusta en National Geographic. Allá, no pierdes objetos, “te los robó un Alux”.
Cierto, fui niña fantasiosa en ciudad colonial blindada por selva tropical escondite de pirámides. Sí, me crié rodeada de superstición y demás “superchería”. Por supuesto,  escuché testimonios de personas ilustradas que tan atónitos como sus receptores relataban experiencias con ellos... Pasé noches de verdadero pánico al quedarme sola en casa por si alguno aparecía.... porque si eso sucedía.... si no eran sólo ruidos...
Ahora. Aquí. Sucede. 
Sus ojillos negros y brillantes me penetran desde la gruta que forma el amasijo de ropa en el suelo de mi habitación. “¡GUISH! ¡TUUCH! ¡XIIK’!...¡PELANÁ!” “¡GUISH! ¡TUUCH! ¡XIIK’! ¡PELANÁ!” . Ríe, el pequeño Alux se descojona a lo grande. “¡GUISH! ¡TUUCH! ¡XIIK’! ¡PELANÁ!” Los destellos que salen de la oscuridad van arriba y abajo frenéticos. Todo es carcajada estruendosa. “Guuii...ssh...” ¿Estoy agazapada en el extremo de mi cama en medio de la oscuridad gritando pipí, ombligo, axila, hijo de puta a un duende maya que habita en mi desorden? La risotada nerviosa en la que reviento supera a la de mi compadrito. Es oficial, tanta fusión cultural, tanta imaginación, tanta melancolía, tanto alcohol... tantos tantos lo han conseguido: estoy tarada. 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Hasta que te tragues el humo


Yo le digo que las chicas buenas no tragan. Él me dice que no empiece con los jueguecitos de siempre, que esto es serio. 
3 am. Cinco birras y un gintonic. Un objetivo. 
“Hasta que te tragues el humo”
Mis argumentos no son mucho mejores, llevo dos gintonics y sostengo la tercera birra. 
“Tú mismo, son tus pitis”
Da una calada más y el cigarrillo pasa de sus labios a los míos. Yo sé el final de partida, pero jugar me divierte. Si hay humo, labios y un portal más. 
“¿Lo he hecho?”
Me lanza esa mirada severa suya mientras da otro sorbo a la birra. Está totalmente dispuesto a conseguirlo. Sí, él me enseñará como debo hacerlo. 
“Si toso lo dejamos. No tengo quince y tampoco quiero recordarlo”
Saca otro piti de su paquete y empieza a fumar de la forma más pedante y arrogante que sabe. 
“Eso haberlo pensado antes de empezar a jugar con el humo” 
No pasa nadie por la calle, solo estamos los dos sentados en el portal, callados, en acto ceremonial concentrados en mi lección. Noto como evalúa cada intento de inhalación, no sabe que no hay nada que hacer. Yo no fumo, sé perfectamente que a lo que yo hago una vez introduzco el tabaco incandescente en mis labios no se le puede llamar fumar. 
“Parece que no lo hagas porque no te da la gana”
El humo se expande hasta rodear su cara. Solemne, ingrávido, disperso: libre. 
“¿Puedo besarte?”

viernes, 31 de agosto de 2012

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Mi rollo politoxicómano
por **calami_04** » Vie Ago 31, 2012 05:03 am
A veces tengo un rollo politoxicómano, pol-i-to-xi-có-ma-no. 
Total, un rollo.
Que como siempre que una está con el rollo politoxicómano, yo me sentía feliz la que más. Pero claro, llega un punto que de tanto empalmar resacas y bajones efecto rebote... El rollito wai, wai ya no lo ves. 
Vamos, ese momento de inflexión en que tu rollo pasa de trash en plan cool a decadente en castizo puro. 
Me estoy quitando.
Que hace un par de meses intenté cortar el rollo, no estaba enganchada :D
jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaLOL EPIC FAIL
Toma monazo de la hostia seguido de enajenación mental y alucinaciones... vamos, distorsión de la realidad que te lleva a la recaída absoluta. 
TODO YONKA
¡¡NECESITAS AL ROLLO!! (fail) 
Obvio, ahora le das al rollo más que nunca. Da igual si todo es una mierda adulterada o de dudosa calidad, que tienes tus happy high. Ya sabes de qué va lo kinki y has desarrollado una tolerancia que te mantiene a salvo. Pero amiguis, no nos engañemos, en estos rollos nunca controlas tú. NEVER!!!!! (Por algo viene lo de toxi, caris). Es lo (el) que te (la) mete(s) lo que (quién) te marca el ritmo y no al revés. Que tu adicta perdida te vendes barata... porque "sarna con gusto no pica", BLA BLA BLA. Da igual que tus amigxs te avisen de que eres una colgada y te quieran sacar de la zona de peligro. Tú estás estupenda, te gusta y.
Total, he tenido un rollete, politoxicómano, que ha sido importante. 
Era adicta a él. 
Me estoy quitando.
Un beso! ;)
                                                       www.confesionesprivadas.com


sábado, 23 de junio de 2012

Un BANG imposible.


La sensación que peor llevo es la de estar sometida a un juego de la ruleta rusa autoimpuesta. Cada vez que aparece hay algo de agonía en mi, pero también flaqueza y cierta esperanza: la bala sigue ahí. 

La canica que rueda la he tirado yo, con cada vuelta su volumen aumenta. Llevo los ojos vendados y solo espero un BANG certero. Noto la venda, ejerce una ligera presión en mi cráneo gracias al fuerte nudo con la que está atada. Todo mi cuerpo siente la presión de la venda. Mi cabeza late y oigo el golpeteo de la canica; el golpeteo de la canica; el golpeteo de la canica; el golpeteo de la canica.... La ruleta gira, la canica corre, mi sangre se agolpa. 
El caos y la crispación buscan refugio en en los territorios sin ley. Ya estoy fuera del sendero correcto, mis manos han cargado la pistola. La condena me otorga libertad condicional: una vez en el error no existen decisiones incorrectas. Impávida gracias a la seguridad que da ser una maldita, inmóvil en un oasis lleno de zarzales que he dejado crecer. Soy una proscrita recluida bajo destierro voluntario. Fuera la vida, la sociedad, los cuerpos con horizonte. Me he apostado en una partida eterna en la que soy víctima y verdugo. No tengo un último movimiento, no tengo as en la manga. Me creo en mi última escapada, el juego donde solo es posible perder es mi deus ex machina particular. Mi estatus de loser evita la frustración del fracaso. Pero las espinas de los zarzales penetran mi piel. Está bien así, debe ser así. Me vendo los ojos pero nunca podo los zarzales. 
Estoy sentada con los ojos vendados hundida entre zarzales. Un ruleta rueda con una canica. Un pistola sin bala reposa en mi vientre. Mi mente ha querido inventar la bala. La culpa ha urdido una tortura perfecta.



sábado, 29 de enero de 2011

domingo, 23 de enero de 2011

#8

                            de tal guisa

jueves, 20 de enero de 2011

la cubeta con calacas

  ...  y otra vez venía a ella el recuerdo de esa cubeta llena de cadáveres que aquella niña deliciosamente delicada le había mostrado esbozando una enorme sonrisa, de esas que la embobaban, enmarcando esa cara pizpireta. La frialdad de los huesos descarnados contrastaban con el vigor de la risa que se escapaba de su boca para fundirse en la selva. El recuerdo de una anécdota surrealista que nunca olvidó y que venía a su mente en momentos como este. 
"¿Cuántas cubetas habría llenado ya? ¿cuántos cadáveres sumaba en total? ¿cual era el tope de matanzas que podría resistir?..." De una cosa estaba segura, no quería abrir más aquella tapa. Las calacas nunca le gustaron y menos si le recordaban antiguas amistades. Así que ahora se queda con los labios tersos y las pupilas inmensas, nada de mandíbulas congeladas y cuencas sin ojos.

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